Fui a ver Watchmen el día del estreno. Primera Función. ¿Alguien se imaginaba que no iba a hacerlo? Los que me conocen, han visto el Smile tatuado en mi brazo. Los que me conocen un poco más saben que fui capaz de entrar, ver, salir y volver a entrar en la siguiente función cuando se estreno Spiderman 1. Allá lejos y hace tiempo. Hoy, “the times they are a-changin´”, como dice Dylan en la increible, majestuosa y electrizante secuencia de títulos.

Ver esa secuencia, ver pasar esas imágenes me trasladó a la niñez, a la sensación de ir al cine a ver algo fantástico, majestuoso: Dick Tracy un domingo con mi papa y mi hermano J en el cine de Villa del Parque; ET cuando se estreno con papá, mamá, hermano J y mi abuela en el cine de Devoto; GREMLINS, en su estreno, de vacaciones en Neuquén, y seguro que alguna que otra más.
Estaba sentado en esa butaca como un nene maravillado ante algo que nunca antes había visto ni volvería a ver: WATCHMEN en pantalla grande.

La fui a ver con Corcho, que creo que fue el compañero ideal, una persona interesada en los cómics, pero no un fanático. Lo que me ahorraba el comentario a favor o en contra, el grito ante cada aparición oculta o similitud con el cómic (Odio el nerd que grita como loco cuando aparece su personaje favorito en pantalla! lo odio!)
Pasaban las dos horas y más que dura la película, me acordaba de las veces que lei el cómic, como la primera vez no termino de cerrarme aunque si me di cuenta que era una obra única, maestra, insuperable e inigualable; como intento leerlo una vez al año; la cantidad de “oneliners” geniales que tiene.
Quería ser Rorscharch; quería ser el Buhó y tener a Silk Spectre en mis manos, pensaba si tatuarme el signo de Dr. Manhattan.
WATCHMEN era real. Como lo es el BATMAN de estos años.
Dias después llegaron las conversaciones con “mis amigos de los cómics”: la mayoría tenía un gusto amargo, la desaprobaba. Decían que no tenía nada novedoso, que era lo mismo que el cómic, que no hicieron nada nuevo, que era aburrida, que bla bla bla. Creo que se olvidaban de que el director no es un “autor”: hizo 3 peliculas, una remake y dos adaptaciones.

A mi me había parecido genial, fantástica, me había tenido agarrado al asiento, no quería que termine nunca.
Hay cosas, y el cine es una de ellas, que son para disfrutar.
Que me parece que no vale la pena estudiarlas tanto.
Que la primera sensación es la que cuenta.
Como cuando la bici de ET levanta vuelo; como cuando a Daniel LaRusso le sale la grulla; cuando los Goonies encuentran el tesoro…
Como cuando eramos chicos.
Quien vigila a los vigilantes?
Who watch the Watchmen?
Por lo visto, nosotros, los adultos… the times they are a-changin´?