Hace poco hablaba y pensaba que ya no habia muchas cosas que me generen ansiedad, felicidad, deseperación, etc. Me refería a la música, pero se puede ampliar a otras índoles, ja.
Pero el viernes le dije a mi Dee Dee de ir a ver a uno de los descubrimientos que hice en el 2010 via RADAR, el suple de Página12.
Así que volví al barrio del Once, donde pasé mucho tiempo de mi vida, y enfrente del Spinetto, que ni sabía si todavía existía, nos sumergimos en el Zaguán, para ser partes del FESTIPULENTA número 10, si mal no recuerdo.
Me cruzo con Andrés Accorsi; hablamos de historietas, me compro una revista cultural, compramos imánes con Dee Dee y me hago de una copia del disco de MIRO Y SU FABULOSA ORQUESTA DE JUGUETE. Por fin lo tenía desués de haberlo bajado desde el lugar oficial para hacerlo y escucharlo y escucharlo.

De repente lo veo entre la gente junto a sus amigos, tomándose un vino, preparándose para subir a escena. Y cuando subió, no solo no me defraudó en lo absoluto, si no que me demostró que todavía hay esperanzas. Y si, podrán decir que soy un tonto soñador que cree todavía que el rock n roll va a salvarnos de algo. Y la verdad que si, que prefiero ser ese tipo de tonto.

Lo que sucedió en esa media hora aproximadamente fue una inyección de energía, fe y sinceridad en el arte auténtico. En el que sale bien de adentro: de las penas, del dolor, de las desiluciones, y de las pocas alegrías que nos da la vida.
MIRO no hace nada que ya no hayan hecho… pero lo hace como pocos y verlo, y escucharlo y sentir sus historias hacen que por lo menos valga la pena seguir vivo hasta su próximo show.
Bajense el disco de acá , disfrutenló y sean melancolicamente felices.
PD: al otro día con Dee Dee hablamos largo del arte, la independencia, lo Perrones, los Miró, los El Mató, los Billordo, el arte independiente y aquellos que me hacen seguir creyendo que es posible.