“LO QUE VI”: LA VEREDA DE LA SOMBRA

Mis compañeros de segundo año comentaban de la nota de Ciro y los Attaque 77, hablando sus tatuajes, de los significados, de donde se los hicieron; me cuentan el por que de “Espadas y serpientes”, aprendo sobre los 5 puntos tatuados. A la semana siguiente hablan de skaters, punks, darkies. Vuelvo a preguntar donde lo vieron. Me dicen “el programa de canal 7, el del pibe”.

Decido verlo a la semana siguiente y me toca el capítulo de los fanáticos: gente que le dedica poemas a sus motos, por ejemplo. A la semana siguiente me toca el de las vacas. Me entero como es que se mata una vaca. No me lo olvido nunca más en mi vida.

El que hacía esos programas era Polo. Un pibe, un jóven de casi treinta pongamoslé. Iba, preguntaba y escuchaba. No gritaba, no corría, no perseguía a nadie con ningún microfono cual blandiente espada justiciera en la mano. Era un preguntador, un buscador de historias. Policiales, de ciencia ficción, algunas cómicas a veces, de la subcultura, del márgen. Polo era un “encontrador” más que nada. Todos buscan, pero muy pocos aprendieron a encontrar tan solo con ese silencio y la curiosidad que lo caracterizaba.

la_ver20

“La vereda de la sombra” es un documental de ya hace unos años que cuenta la vida de Polo. Típico documental con testimonios de familiares, compañeros y amigos que lo conocieron. Su origen, su ascenso mediático, el éxito, más bien el prestigio, de su programa… y la caída.

Polo fue todo lo que alguna vez quisimos (o quise) ser en la profesión de periodista: trabajar en policiales; en una revista del espectáculo; hacer investigaciones; trabajar en una revista de historietas; escribir sobre música, cine; juntarse con amigos, tener una idea, hacerla realidad… conseguirlo todo. Pasar a “El otro lado”.

Da miedo cuando cuentan como era Polo y como termino. El libro “Polo: el buscador”, es un gran complemento para entenderlo más aún.

Cuesta entender cuando la gente se suicida. Cuando decide que “esto” ya no es para ellos.  Los del alrededor íntimo no lo entenderán jamás. Alguno quizás lo intente comprender. Para todos va a ser una sorpresa. No sé por que carajo cuesta tanto entender que hay gente que no tiene ganas de “todo esto”. que no nació para estar acá y punto.

Polo se tomó un tren para entender que era lo que cantaba Andres Ciro cuando no era “Ciro el de Los piojos”, sino el pibe del tren de Palomar; Polo bajó a buscar oro por las cloacas de la ciudad; Polo pasó la noche con los travestis y las putas; Polo fue al manicomio; Polo jugó a ser guionista de historieta; viajante del futuro. Polo lo hizo antes que todos. poloseckiPolo no quería denunciar ni meter en cana a nadie. Mucho menos horrorizar a la sociedad por las drogas, las villas, las putas, las contaminaciones.

Ni kaoticos, ni seres urbanos, ni cronicos extremos, ni expedientes, ni ligas de la justicia. Nunca nadie logró lo que Polo. Nadie.

Como me dijo una vez un compañero “Polosecki nos cagó la vida”; no sé con que intención lo dijo él. Lo que entiendo yo es que nos cagó la idea de de hacer “algo como hizo Polo”… porque Polo, por suerte, ya lo había hecho.

Ciro ya no está en Attaque 77. Cualquiera sabe lo de los 5 puntos tatuados. Los fanáticos de cosas raras ya no son tan raros, los gitanos ya no dan tanto miedo, ya cualquiera pasa la noche con travestis, y el otro Ciro, Andrés, ya ni siquiera es el cantante de los Piojos. Ya no están los Piojos.

Polo hizo lo que quiso. Dicen que termino muy mal. Algunas imágenes del documental dan una idea de eso. Se podría decir que paradojicamente estaba perdido.

Justo él, que tanto encontró.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*