Me pregunto de qué va a escribir Fuguet después de Missing?… El atraso editorial con el que s epublican sus novelas en Argentina ya tiene respuesta (en Chile ya se puede conseguir Aeropuertos, su nueva novela)
Llegué a Fuguet por “Se arrienda” esa gran película que ví en Mar del Plata, y cuyo personaje principal era Gastón… mismo nombre que mi Gastón de HOY.
Via Ezequiel Acuña fui conociendo sus libros, fotocopiando los que no conseguía, comprando los que estaban en esta parte del mundo.
Siempre me gustaron sus personajes principales: perdidos, losers, gente con ganas de ser más, que cree estar para más, que pudo ser más…
Los en contrás en esa película, en Sobredosis, en Mala Onda, en Por favor rebobinar, en Cortos, en Road Story (el cómic), en su segunda película “Velodromo“, en sus ediciones de la obra de ese otro desangelado que fue el colombiano Caicedo … y en ese work in progress (que no puedo dejar de mirar seguido) de “PERDIDO“, la gran película que no fue… la que se notó via su facebook que le trajo mucho dolor ante tanta negativa y tanto trabajo invertido… pero que lo hizo renacer y rehacer su carrera como cineasta e inventar y crear CINEPATA.
Cuando leí de “Missing”, la novela, fantaseé con la posibilidad de que se tratara del guión adaptado de la película que no fue… pero no era, me esperaba algo mejor… mucho mejor.
Fuguet se encarga de cerrar todas las historias que venía escribiendo… encuentra la historia definitiva de todos esos personajes “perdidos” de su obra en la historia real de su tío… alguien que realmente decidió perderse.
El libro tiene la contra de ser atrapante y obligarse a leer sin parar, y es inevitable querer que no se termine nunca…
“Missing”, como en su momento me pareció un experimento en los cuentos de Cortos, una obra con muchas formas y generos narrativos: entrevistas, mails, monólogos, narración pura.
A esta genial y maestra manera de contar una historia, hay que sumarle precisamente eso, la historia.
Missing y Carlos Fuguet se hacen entraábles, odiables, queribles, dan pena, dan alegría, dan esperanza, te la quitan… te muestran que estas vivo.
Y que alguien, con 300 y pico de páginas logre eso, es tan mágico como la vida misma.
Perderse para encontrarse… de eso se trata a veces la vida!











Polo no quería denunciar ni meter en cana a nadie. Mucho menos horrorizar a la sociedad por las drogas, las villas, las putas, las contaminaciones.




