En unas horas termina LADO B. Fueron dos temporadas en el 100.7. Yo estuve algunos meses en su versión 95.1, pero eso ya es historia pasada.
Después de 11 años de estar trabajando en radios varias, a veces uno se da cuenta que un programa no funciona, que va a terminar y que bla. Pero hay otras veces que no… y esta es una de esas veces. Sabés que no estás haciendo el mejor programa de la radiofonía mundial, pero también sabés que se puede mejorar un montón.
Hay finales inesperados, o mas bién, que uno no quiere pensar en ellos. Es obvio que no íbamos a hacer Lado B toda la vida… pero tampoco queríamos saber hasta cuando. Como vivir y morir. No creo que nadie quiera saber cuanto tiempo le queda en este mundo, aunque igual sabemos que nos vamos a ir.
Entonces cuando viene medio de golpe, cuando tenias proyectos laborales armados, cuando pensabas en el próximo año, cuando tus proyectos personales tambalean con el fin de algo (o de ALGUIEN, y este año me tocó vivirlo muy de cerca en mi familia) medio que no se entiende, como que quedas tembleque y buscando explicaciones que nadie te va a saber dar.
Porque las explicaciones que recibís son tan lógicas y repetidas que suenan absurdas. Y con ellas, la catarata de frases hechas: “se cierra una etapa y se abre otra”, “todo cambio es para mejor” , “no hay que tenerle miedo a lo que viene”… pero yo suelo no comulgar mucho con ellas. Temo, me angustio, me pongo nervioso, me da miedo… porque lo que mejor sé hacer es esto: radio. Bien, mal, mas o menos… no sé hacer otra cosa como sé hacer radio.
Se termina LADO B, el programa que mas me gustaba hacer. Mi mayor responsabilidad, mi orgullo, mis mayores ganas de hacer radio. Hubo mejores y peores programas. Mejores y peores notas. Menor y mayor esfuerzo para despertarnos temprano e ir. Buenas ideas, malas ideas. Buenas ideas bien ejecutadas, mal ejecutadas y también boludeces por las que no dábamos un mango y terminaron siendo lo mejor del día.
He conocido mucha gente, he intercambiado charlas, ideas, conceptos, sueños y demás con otras… pero eso se termina en un rato.
Lo que venga va a ser distinto. Solía decir que LADO B era el último programa que quería hacer. Este final se lleva también uno de mis últimos pensamientos románticos e idealistas. Habrá que seguir trabajando.
Y antes de terminar de escribir esto y sin saber bien porque se termina, les agradezco a todos los que pusieron la oreja, sonrieron, putearon, participaron y se sintieron parte del programa. Para los más fanáticos, sé lo que es que se termine tu programa favorito. El agujero que queda. Las dudas… Hace unos días termino el mío. El que más me gustaba escuchar.
En unas horas termina el que más me gusta hacer.
Gracias Scott por la libertad y las oportunidades de siempre de poder proponer cosas.
Lo que venga no sé bien que és.
Lo que sé es que se terminan las ganas de levantarse temprano, de leer todos los diarios, de tratar de ser distintos, de ser una opción… de hacer un programa que me encantaba hacer sin sentirlo como un trabajo. Como la obligación adulta de ser un profesional, de llevar un sueldo a mi casa. Hacer LADO B era divertido hasta en el día de mayor enojo y que peor salieran las cosas.
Algunos deciden hasta donde llegamos.
Yo tenía ganas de seguir.
